viernes, 17 de febrero de 2017

Entrevista a Chema "Animal" Pérez

Tras mil intentos, a mediados de enero de 2017 conseguí entrevistar a José María Pérez, Chema “Enemigo”. Aquí os dejo lo que compartió conmigo y aprovecho para agredecer a Elena Mantecón Palacios sus años infinitos de intercesión por el que escribe.
Carlos Rodríguez Duque


1. Chema, ¿cómo entras en contacto con la música de los Burning?
Conocí a Burning en mi época de instituto a principios de los 80. Empezaba a escuchar rock español porque yo vivía antes en Venezuela y allí escuchaba mucho rock americano y rock inglés pero no conocía casi nada de rock hecho en España. El grupo que pasó a ser referencia para mí fue Burning, me sabía todas las canciones de aquella época de memoria, me parecía uno de los grupos más interesantes sin duda.

2. ¿Y con Risi?
A Pepe le conocí personalmente tras un concierto nuestro (Enemigos) que dimos por Usera en unas fiestas de verano, si no recuerdo mal. Fue increíble porque conectamos con el primer "hola", hubo una sinergia inmediata.
Nos acompañó al local de ensayo que estaba en Carabanchel alto a dejar el equipo y allí pasamos un par de horas con unas cervezas y contando batallitas. Yo escuchaba todo lo que Pepe decía con gran atención. Me encantaba escuchar a Pepe por las cosas que contaba y sobre todo por la forma que tenía de contarlas, tenía una manera muy especial de narrar las cosas... yo estaba en una nube porque estaba con uno de mis ídolos. Por aquel entonces, yo acababa de entrar en el circuito de rock y sabía muy poco de carretera. Pepe era todo un referente para mí y aquello fue el principio de una amistad que por desgracia no duró mucho pero que fue muy intensa. Sin vernos demasiado cada vez que coincidíamos era como si fuésemos dos amigos que se encontraban y que habían vivido muchas cosas juntos sin haber sido realmente así.

3. ¿Recuerdas cuándo lo viste por última vez?
No lo recuerdo muy bien pero debió ser en Sonoland, en los estudios de grabación que había allí en Coslada, los de Carlos Martos. Tengo un recuerdo maravilloso... fuimos a tocar un par de temas suyos, dos rocanroles estupendos. Como decía uno de los “Siniestro”: “la primera toma es la que está bien, la segunda no mola y la tercera es la que te hace darte cuenta de que la primera era la que estaba bien...”
Salieron todos a la primera, fue una conexión increíble, rock and roll del bueno, del que no se pasa en la vida. Pepe se puso a tocar, todos lo seguimos y aquello fluyó como un río... las cataratas de Iguazú en rock and roll. No recuerdo bien quien tocó el bajo, quizá fuese Segundo Grandio, pero Javier Losada estaba a los teclados, Pepe a la guitarra y yo a la batería. Éramos cuatro... rock and roll. Pepe ni nos enseñó los temas antes, nos llamó y nos dijo “Venid para acá”, se puso a tocar y lo seguimos. Fue alucinante, la verdad...

5. ¿Nos puedes contar alguna anécdota divertida que te pasara con Pepe?
Pensando en mi trato con Pepe no recuerdo ninguna anécdota fuera de la música, porque lo que recuerdo de Pepe es que siempre tenía la música en la cabeza. Lo que sí sucedió fue algo que ocurre con pocas personas: la energía entre él y yo fluyó de forma tan natural que pareció que nos conocíamos desde hacía años. Por eso un día que Los Enemigos tocamos en Madrid y Pepe estaba allí. Se vió atrapado por lo que estaba sintiendo viéndonos en el concierto y no pudo reprimir el subir al escenario y venir a mi lado. El tío cogió una baqueta y se puso a tocar un plato acompañándonos de forma improvisada. Aquel momento lo recordaré siempre porque fue un chute de energía tan brutal que me cargó para el resto del bolo. Le dio un subidón de emoción, yo lo veía allí a mi lado dándole y a mí me dio otro de verle allí, y es que encima lo estaba haciendo bien. Yo me dije “¡Venga... vamos con todo!” era el final de un tema y aquello fue apoteósico, la sinergia funcionó, subió y aportó. Después de eso vimos que, en el plano musical, nos comunicábamos perfectamente y surgió el tema de hacer algo juntos pero no se materializó por desgracia.

6. ¿Cuándo viste a Burning por primera vez?
Creo recordar que fue en el Rockola, pero no recuerdo el año, quizá estuviese Toño todavía en el grupo, quizá fuera en el año 83 u 84. Yo ya había ido al Rockola a ver a otros grupos, incluso había ya tocado allí, aquella era la sala referente de Madrid para conciertos.
La verdad es que no los vi en directo muchas veces, otra vez los vi en la sala Canciller.

7. ¡Tocaste en el Rockola! Háblanos de tu etapa “pre Enemigo”, Chema, ¿En qué grupos estuviste ante de unirte a Los Enemigos?
Sí... la primera vez que yo actué en Rockola fue el 21 de diciembre del 83, el día del 12 a 1 a Malta. Vi el partido en el bar de al lado de la sala y cuando terminó me metí a tocar. Aquella era mi segunda banda, 'Los sospechosos', todo muy amateur, no llegamos a ningún lado a pesar de que hacíamos nuestras canciones y muy pocas versiones. Éramos un grupo de amigos del instituto...
Más tarde regresé al Rockola tres o cuatro veces más con el grupo 'Últimos pasajeros', un ejemplo de nueva hornada de nueva ola. Llegamos a grabar un disco que pasó inadvertido (como pasaba muy a menudo entonces). Después entré en Enemigos pero Rockola ya había cerrado.

8. Chema, y volviendo a los Burning... ¿Fuiste al funeral de Pepe?
No fui al funeral de Pepe, no. No estaba en Madrid y me jodió mucho porque me hubiera gustado estar acompañando a la familia y amigos. Pepe no se me fue y yo ni siquiera estaba en Madrid, siempre lo tengo muy presente.

9. ¿Llegaste a conocoer a Toño Martín?
No, no conocí a Toño.

10. ¿Compartisteis cartel alguna vez Enemigos y Burning?
Hemos compartido varias veces cartel, sí, pero ya después de la muerte de Pepe. Recuerdo una vez que los Enemigos teníamos concierto en Madrid y tras la prueba de sonido y antes de empezar fuimos a ver a Burning que tocaban en las fiestas de algún barrio (quizá por la zona de Antonio López) y nos acercamos a verlos un rato y luego nosotros nos fuimos a tocar. Eso fue muy especial, nos dio una alegría y un subidón que nos cargó las pilas.

11. Cambiemos de tercio, Chema. Te he visto en anuncios de prensa, haciendo teatro, tocando la batería con Enemigos, con Carlos Chaouen... ¿qué planes tienes para este año? ¿en qué andas en lo artístico?
Pues seguir con Enemigos en lo que vaya surgiendo... Josele saca disco ahora y se va a centrar un poco más en su historia pero los conciertos que nos salgan los iremos haciendo porque no hemos cerrado el chiringuito. En abril y mayo me voy a Dinamarca a tocar en el musical de 'We will rock you' que se va a hacer allí y el director musical me ha llamado. Resulta que me quiere como batería de la banda porque yo ya hice ese musical aquí en España. Así que allá que voy a pasar fresquito, a comer pescado y aprender un idioma raro de narices (risas). Tengo varios proyectos que todavía no se han consolidado así que de esos no te digo nada todavía.

12. Y la última: ¿De dónde sale el apodo de “Animal”?
En mi tercer concierto con los Enemigos íbamos de Zaragoza a Alicante y llegábamos tarde... muy tarde, como pasaba por aquel entonces, era el año 89. Íbamos en la furgoneta, entramos por las calles de Alicante para llegar al garito donde íbamos a tocar y de repente llegamos a una calle muy estrecha de sentido único. Había un R5 aparcado con el culo muy despegado de la acera y no cabíamos, la furgoneta no pasaba, no había forma... El road manager pitando y pitando y allí no salía nadie, y nosotros con una prisa que no veas, agobiados. Total que dije: “yo lo aparto...” me bajé de la furgoneta, cogí el coche por la parte trasera y apoyando la espalda en el cristal con las manos por el paso de rueda de atrás lo llevanté y lo metí en su sitio. Hay que decir que eso lleva una técnica... yo tenía un R5 y solía hacer eso cuando me quedaba mal aparcado, con lo cual ya sabía como hacerlo; no fue cosa del momento. Cuando entré en la furgoneta todos estaban callados mirándome, petrificados de lo que acababan de ver. Llegamos a tiempo a la sala, tocamos y todo salió bien. El viernes siguiente a aquella actuación, creo que fue, hicimos el programa 'Música Golfa' de Paco Pérez Bryan de TVE. Nos presentaba él mismo y Paco estaba hablando con Josele sobre el nuevo disco, la nueva incorporación que era el batería y le preguntó como se llamaba... y Josele le dijo: “Animal”. Curiosamente “Animal” era el apodo de un fotógrafo barbudo, con gafas y pelo largo que salía en la serie 'Lou Grant' de los años 80 y a mí aquel apodo me encantaba. Pero claro, el problema es que los apodos no los eliges tú, te los ponen logicamente... resulta que años después estoy tocando con Los Enemigos y Josele me presenta en pleno concierto como “Animal” así que a partir de ahí fui “Animal” y lo sigo siendo...

jueves, 9 de febrero de 2017

Entrevista a José Mendoza García

En el mes de junio de 2016 me presentaron a José Mendoza García, elipeño y amigo de Pepe Risi. Mantuvimos una conversación de una hora y quedamos en que nos daría una entrevista. Cumplió con su palabra y aquí tenéis el resultado, corta pero intensa. Mil 
gracias, José.
Carlos Rodríguez Duque

José, háblanos de cómo conociste a los Burning. ¿Descubriste su música antes que al grupo?
Conocí al grupo porque yo trabajaba para una empresa de sonido, CODA, y en una ocasión me tocó llevar sus instrumentos. Por supuesto conocía su música antes y había visto una película que hicieron. A partir de ahí nos hicimos amigos y me contrataron de técnico de banglain (no sé si se escribe así) que es el que se encarga de colocar sus instrumentos en el escenario.

Tengo la sensación de que aquel primer contacto con la banda fue de contar a tus nietos...
¡Y tanto que sí! Me mandaron a Huesca en una Seat Trans con dos vueltas al mundo en el cuentakilómetros, aquello echaba humo por todos los lados. Tuve que hacer 400 km en aquella cafetera y yo tenía una furgoneta nueva y mejor pero los de la empresa me engañaron. Llegué al curro y me dicen: “Tenemos todo cargado ya, Jose.” y era verdad tenían todo en aquel cacharro... Pero ahí llevaban la vida de los Burning así que, con un colega (porque la furgo que me dieron no llevaba retrovisores y tuve que llamarle a última hora para que mirase por la ventana cuando quería cambiar de carril) enfilamos hacia Huesca y a los 40 km el motor se calienta. Paro en una gasolinera y llamo a CODA: “¡¡Me cago en todo, hijos de puta, mierda de furgoneta y encima llevando el equipo de los Burning, que son de mi barrio!!” Yo de aquella aún no los conocía en persona. Me dicen que había que llegar como fuese y les dije descojonado: “Bueno, como son los Burning lo voy a intentar pero esta furgoneta no aguanta el camino de vuelta, revienta...” Y así fue.
A la mitad del camino, unos 200km, paramos a comer en un restaurante de carretera, entro a pedirme un bocata y veo una panda de macarras y sus managers. Y digo: “Hostia... estos son los Burning y sus macarras (o sea sus representantes)”. Les monté un pollo de órdago, los saqué a todos y les dije, obligándoles a mirar la furgo: “hoy no vais a tocar si yo no llego, mirad que mierda os pone esta empresa de transporte”. Pepe se quedó alucinado de que tuviese aquel cabreo, le caí bien y nos acabamos haciendo amigos.
Total que llegamos a Baltanas, un pueblo de Huesca de 500 habitantes, donde iban a tocar en el patio de recreo del colegio. Aparco la Seat Trans, que ya olía a quemado, para descargar el equipo y allí había abuelos con su sillita para sentarse esperando que empezara el baile del pueblo y familias con sus niños... Penoso que unos Burning tocaran allí, de eso vivían, qué pena, joder.
La Seat Trans se quedó en Baltanas, ya estaba quemada y Pepe nos dijo que volvíamos con ellos en la furgoneta de los Burning, una C25. Un tiempo después me llamó a casa y nos hicimos hermanos.

Eres y vives en la Elipa. ¿Recuerdas haberlos visto por el barrio alguna vez?
Por el barrio Pepe salía mucho, era uno más, se mezclaba con la gente. Había un garito, el Manivela, donde íbamos mucho. De vez en cuando se llevaba un montón de vinilos de los Rolling y pinchaba él, le gustaban mucho, como a mí.

¿Conociste a Toño Martín?
A Toño no le conocí, murió muy joven...

Háblanos de Pepe “amigo”, José...
Mucha gente le reconocía y le entraba para hablar con él, a él jamás le molestaba, aunque fueran pesados o estuvieran bebidos, nunca se enfadaba con nadie, era un tío muy pacifico.
Pepe desde que nació, estaba predestinado a ser músico. No todo el mundo vale, Pepe podría haberse subido a un escenario con cualquiera y hubieran flipado con su arte. Lo mató la puta heroína que corría por España en aquellos tiempos, igual que a Toño. Pepe tenía 42 años. Muchos amigos músicos murieron por la heroína. Él se quitó pero ya era tarde, tenía el VIH y ya no pudo hacer nada.
Risi, un tío también excelente en su trabajo, cuando yo le conocí ya no se metía nada, sólo cerveza, algún Jack Daniels y Rolling Stones.
Pepe, me enseñó a ser mejor persona. Yo tenía 25 años y me comía el mundo, pero Pepe me tranquilizaba, por entonces ya eramos como hermanos, pero él siempre fue más tranquilo que yo. Me cabreaba con gente que le acosaba por gilipolleces, pero él siempre me decía que estuviera tranquilo, porque a veces me daban ganas de meterles, tíos muy cansinos, alguien tenia que poner orden allí pero él era un tío muy cabal.

¿Cuál es la anécdota más divertida que viviste con Pepe?
Una noche cenando en casa de Pepe con nuestras respectivas mujeres se me ocurrió preguntarle de vacile: “oye Pepe... sé muy bien que sabes tocar la guitarra eléctrica, pero me pregunto si sabes tocar flamenco con una guitarra española, puto pelanas...” Me dejó asustado... no me dijo nada, se levantó del sofá y se fue a por una guitarra española que tenía y me dijo: “a ver... ¿por qué palo de flamenco quieres que te toque, chaval?” Me quede flipado, no te haces una idea de lo bien que tocó y con qué sentimiento. No volví a abrir la boca en su casa aquella noche... ¡¡Qué nivel!!

Supongo que también habría momentos difíciles...
Momentos difíciles yo creo que siempre. Pepe murió sin dinero, en España no puedes vivir de la música a no ser que seas Joaquín Sabina. Una noche me llamaron a las tres de la mañana para decirme que habían ingresado a Pepe en el hospital. De aquella no había móviles, me llamaron a casa... Cuando llegué a las 4 de la mañana Pepe estaba en una camilla y lo primero que me dijo fue: “Sácame de aquí, José. Tenemos concierto en unos días, si no toco no voy a poder pagar el recibo de la luz y nos la van a cortar.” Lo tranquilicé y le dije que yo me encargaba de aquello, pagué la factura y a los diez días murió. No le pude ver más porque lo pasaron a la UCI y allí sólo podían pasar familiares...
Pepe un día me explicó que de un vinilo que se vendía en las casas de discos a 800 pesetas, hoy 5€, ellos se llevaban un 5%, 40 putas pesetas (24 céntimos de euro). Tenían que pasar por el aro y les hacían firmar lo que fuera si querían llegar a algo. Luego los muy cabrones de los mánagers les decían “tocáis donde yo diga si queréis comer”. Fíjate, Pepe buscaba chapuzas, de mudanzas por ejemplo, para pagar su pequeña vida. Sí, sí... Don Pepe Risi, no pongas esa cara, Carlos...
De la venta de discos no podían vivir, su dinero llegaba de lo que sacaban en conciertos. Ellos eran muy buenos y sonaban en directo como si estuvieran grabando en un estudio. Por cierto que una cosa que siempre me llamó la atención es que iban muchas mujeres a sus shows.

¿Tienes alguna foto o alguna cosa que Pepe te reglara?
Tengo una foto dedicada que la guardo como oro en paño, era promocional pero tiene una dedicatoria que para mí significa mucho.